Historias de Metro

El amor a 9.364 kms pero a solo 1 metro de distancia

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Cristián González es un trotamundos de nacimiento. En 2014 viajó a Nueva Zelanda y el primer día del viaje se juntó con un amigo en un hostal. Todo indicaba que iba a ser una noche divertida, pero nunca pensó que esa noche cambiaría su vida para siempre.

Jenny Kundic -Thomas desde Alemania, planeó visitar Australia pero antes hizo un alto en su viaje y llegó al mismo hostal de Cristián. Mientras compartía con las demás personas, se le acercó un hombre que solo hablaba en español. Ella no entendía, pero gracias a Héctor, el amigo argentino de Cristián, superaron cualquier barrera y con él como traductor humano, conversaron esa noche y los dos días siguientes. Y se enamoraron, pese a la distancia, los viajes y el idioma.

Y así han pasado cinco años desde que comenzó el amor entre el chileno y la rubia europea.

Un matrimonio musical

Al año de pololeo, Cristián pidió matrimonio. “Jenny se lo merecía todo y como habíamos hablado del tema anteriormente, sabía que no podía ser algo habitual. Se me ocurrieron muchas ideas, como contratar un helicóptero que hiciera volar un mensaje inmenso por el cielo, hasta que planeé el flashmob en la estación Escuela Militar. En diciembre empecé a idear todo y como mi suegro iba a estar en Chile, el tiempo era el indicado” cuenta Cristián.

“Mi papá es vegetariano y ese día íbamos a ir a comer a un lugar afín. Mi marido recomendó uno cerca del Metro así que nos embarcamos en el tren y llegamos a nuestros “primer destino”, dice Jenny sonriendo. “Cristián estaba muy raro, hablaba poco, no soltaba su celular. Cuando salimos de la estación fue una sensación muy extraña, pero definitivamente la más grata que he vivido en mi vida”.

Para la sorpresa que había preparado Cristián, solo hubo 4 ensayos con todos los amigos que serían protagonistas de una de las historias más románticas que se han vivido en el Metro de Santiago. “Ese 4 de enero de 2017 me llamó la atención que estuvieran haciendo un flashmob al aire libre, pero cuando Cristián entró a bailar, entendí que era una sorpresa para mí. Después nos fuimos a celebrar con todos los amigos a un asado en la casa”, dice Jenny.

Junto a la compañía del papá de Jenny y algunos amigos de la familia, el 4 de febrero de este año se casaron en la Plaza Concha y Toro, uno de sus lugares favoritos por la mezcla perfecta entre antigüedad y romanticismo que hay en el sector.

Lo que viene

“Nos compramos un motor home y nos vamos a recorrer América en noviembre. Un mes antes mi señora vuelve a Alemania a visitar a su familia y yo a Los Ángeles a recargar energías con los míos. Uno de los objetivos del viaje es hacer un voluntariado, tal vez enseñar matemáticas e idiomas ya que Jenny habla alemán, inglés y croata. Después del viaje nos iremos a vivir a Alemania. Como ya estuvimos un tiempo en Chile, llega el momento de probar cómo nos trata la vida allá y después de eso decidiremos dónde, finalmente, formaremos nuestra familia.